Columna Semanal

El derecho al voto debe limitarse

Hace más de veinte años que hablo del tema, y cada día que pasa es una prueba viva de que estaba en lo cierto y no exageraba con mi apreciación de que, así como hasta para cortar uñas hace falta una licencia, por lo menos debería haber un examen simple para poder votar.

Nacer en un país no es suficiente para ganarse el privilegio de votar, mucho menos ahora, con esa moda de poder votar por correo, una atrocidad que, en mi opinión, solo alienta al fraude. Si alguien tiene limitaciones físicas, sí debería ser la excepción y poder votar por correo. El resto, si no puede invertir unos minutos en ir a votar, no debería tener el derecho de hacerlo.

He mencioné en varias ocasiones que la corrupción mata, al igual que el no saber votar. Recientemente tuvimos otro ejemplo de esto. Hace dos semanas, el rey de Marruecos, Mohammed VI, liberó a más de 1.790 presos, como ya lo había hecho en 2024. Una semana después, más de 50.000 marroquíes y otro tanto de africanos de otros países entraron de forma ilegal a España. El daño que esto causa a un país es imposible de describir en una columna, pero solo imagine que la población de una ciudad aumentara en un día un 70% y que todos fueran extranjeros ilegales, en su mayoría hombres solos.

Todas las mujeres que viven en España, y principalmente en Ceuta, que votaron por Sánchez y apoyan a la supuesta izquierda, ahora pagan las consecuencias de su ignorancia al momento de votar. Obviamente, Sánchez confirmó que deportó a más del 85%, por lo que el problema seguiría siendo importante. Aun mil inmigrantes ilegales ya representan un problema considerable.
Como lo decía durante la presidencia de Biden: ¿es exagerado pensar que un 5% pueda representar una amenaza? El tiempo dirá.

Imagine a la gente de bien de España, que es mucha, que tiene esposa, hijas y nietos y que ahora siente que ni siquiera pueden salir tranquilas a las calles. Podría mencionar decenas de consecuencias negativas que la inmigración ilegal puede traer a un país, pero el mensaje de hoy no es dar cátedra de política, sino despertar a la gente antes de que sea demasiado tarde, como para mí ya lo es en Francia e Inglaterra.

Hoy España tiene aproximadamente diez millones de personas nacidas en el extranjero, lo que equivale a alrededor del 20% de la población. Si la inmigración continúa al ritmo actual, con un crecimiento de cientos de miles de inmigrantes por año, algo que podría continuar o aumentar, si no se consigue un cambio de gobierno; significa que en pocos años los ciudadanos de origen extranjero podrían tener una influencia cada vez mayor en una elección en España, algo que buscan todos los gobiernos populistas disfrazados de socialistas o demócratas.

Parece una película de terror, pero es una realidad demográfica que también están viviendo, en diferentes proporciones, Inglaterra y Francia en Europa; y lamentablemente, Estados Unidos tampoco está ajeno a este debate.

Si no aprendemos a votar; dejamos de lado los genes políticos que nos transmitieron nuestros padres, entendemos que exigir conocimientos básicos para votar no necesariamente significa discriminar y comenzamos a pensar por nosotros mismos, el mundo que podemos encontrarnos en apenas diez años será irreconocible y, para muchos, casi imposible de disfrutar. Peor aún: mucha gente puede terminar pagando consecuencias gravísimas por estos atropellos y muchas otras personas podrían caer en la pobreza a niveles que Europa no ha visto en generaciones.

Debemos exigir a nuestros gobiernos nuevas leyes que requieran un conocimiento básico de política y civismo, y que los ciudadanos demuestren que entienden mínimamente qué y a quién están votando. Para mí, es una de las formas de prevenir lo que viene.

Tenga en cuenta que, a medida que crezca la población mundial, quienes decidan quién gobernará su país pueden incluir personas que no quieren trabajar; que votan de oído, personas que apoyan a grupos terroristas; personas que consideran que, si usted tiene tres casas, deberían quitarle dos para entregárselas a quienes las necesitan; fanáticos religiosos dispuestos a ejercer violencia contra quienes no comparten sus creencias; personas que odian el capitalismo, o ciudadanos que apoyan a políticos que simpatizan con países y sistemas que han producido pobreza, autoritarismo y falta de libertades, como Cuba, Venezuela y Nicaragua, entre otros.

Por eso insisto: votar no debería ser solamente un derecho adquirido por haber nacido en determinado lugar. También debería implicar una responsabilidad.

Hasta la próxima semana.

Daniel Rutois

Motivador financiero & Negociador
www.hispanoexitoso.com

Si le interesa, esta es mi sugerencia para un examen muy básico:

¿Cuál es la capital de su país?
¿Quién es el presidente y vicepresidente actualmente?
¿Para qué sirve el Congreso?
¿Cuáles son los tres poderes del Estado?
¿Qué es la Constitución?
¿Qué significa democracia?
Si el gobierno gasta constantemente más dinero del que recauda, ¿qué consecuencias puede tener?

Si no responde bien cinco de las siete preguntas, no debería tener el honor de votar. Yo le garantizo que gran parte de la gente que vemos en concentraciones políticas alrededor del mundo tiene algunas características en común. Una de ellas, en mi opinión, es la falta de educación cívica y, en muchos casos, el odio hacia quien piensa diferente. Muchos de ellos no podrían responder correctamente ni siquiera estas preguntas básicas.

De no conseguir esta meta, el tiempo lamentablemente dirá si tenía razón; serán nuestros hijos y nietos quienes vivirán las consecuencias.

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