Columna Semanal

Dime con quién andas y te diré quién eres…

Pensaba escribir sobre la muerte de Charlie Kirk, pero el dolor, la bronca y la desilusión no me motivan a hacerlo. Decidí, en cambio, compartir esta columna que escribí hace más de cuatro años.

Después de las intensas elecciones que vivimos en países como Estados Unidos, Argentina, Chile o Colombia, este tema sigue siendo muy vigente. Sin embargo, no entraré en detalles para no politizar esta columna ni apartarme de mi intención principal.

Su entorno social y comercial es, en gran parte, responsable de su situación financiera actual. La importancia de rodearnos de personas con la actitud adecuada ante la vida es fundamental para alcanzar nuestras metas.

¿Cuántas veces en su vida ha escuchado el refrán: “Dime con quién andas y te diré quién eres”? ¿Alguna vez se detuvo a analizar realmente su significado? ¿Ha pensado en la importancia de esas líneas y en cómo su presente puede ser el reflejo de la gente que lo rodea? Si nunca lo hizo, le aconsejo que empiece hoy mismo.

Hace algunos años asistí a un seminario de negocios al que fueron unas sesenta personas, más de la mitad acompañadas por un amigo o familiar. Al finalizar, confirmé lo que siempre recalco en mis conferencias: el entorno lo es todo. Había unas veinte personas con dinero e inversiones, cuyos acompañantes estaban en el mismo nivel socioeconómico. Otras veinte vivían de cheque en cheque y, ¿adivine qué? Sus acompañantes se encontraban en la misma situación.

¿Qué nos demuestra esto? ¡Exactamente eso! Que tendemos a reflejar lo que tienen o proyectan quienes nos rodean. Si mi padre no tiene dinero, se espera que yo tampoco lo tenga. Si mis amigos tienen dificultades económicas, es probable que yo también las enfrente.

Ese es el mensaje que, sin darnos cuenta, enviamos a nuestro subconsciente. Las estadísticas confirman que muchos jóvenes terminan con la misma situación financiera que sus padres. Y basta con mirar alrededor para comprobarlo.

Es triste reconocer que, en el país más poderoso del planeta, donde el sistema capitalista ofrece oportunidades para quien desee trabajar, aún haya tanta gente que viva de cheque en cheque, o peor aún, que deba más de lo que posee.

Ser pobre no es un pecado, es una circunstancia. Pero, seamos honestos, ¿alguien puede decir que le gusta ser pobre? La respuesta es un rotundo no. Sin embargo, muchas veces actuamos como si la respuesta fuera sí. ¿Por qué? Por dos razones principales:
Una mala programación mental que nos impide cambiar hábitos dañinos.

El entorno: personas con las mismas necesidades económicas que nosotros.
Elegimos ese entorno porque nos mantiene en una zona de confort que no nos exige crecer.
Si hoy usted se considera de clase media o baja, deténgase a pensar: ¿por qué no tiene amigos millonarios o exitosos? La respuesta es simple: porque, por ahora, no tiene nada en común con ellos. Ni usted se acerca, ni ellos se acercan. No es discriminación; simplemente no comparten intereses.

Ahora bien, si usted quiere superarse y vivir como merece, seguramente se pregunta: ¿qué debo hacer para cambiar mi entorno y mi situación económica?

La respuesta es sencilla: comience a ser selectivo. Rodéese de amigos que compartan sus metas, y despídase de quienes son negativos, no tienen aspiraciones y viven quejándose. Esa gente, a la que yo llamo tóxica, muchas veces es responsable de que otros no avancen.

“Recuerde: usted es el promedio de las cinco personas que lo rodean.”

Ese es el primer paso. Luego viene el trabajo: sin esfuerzo no hay resultados. Edúquese financieramente, no importa si trabaja en la construcción o es abogado. Prepárese para ser exitoso en su rubro.

A partir de hoy, valore más su tiempo. Mientras maneje, cambie los programas de farándula o noticias negativas por audios de superación personal. Con el tiempo, su mente se volverá adicta a este cambio, y cada semana le resultará más fácil leer, aprender e invertir en su futuro.
Ahora todo depende de usted: puede cerrar este periódico y olvidarse de lo leído, o puede recortar este artículo y llevarlo en su bolsillo como compromiso de comenzar una nueva vida.


Dedicatoria
Dedico esta columna a la memoria de una persona que entregó su vida, movido por un profundo deseo: ayudar a una juventud confundida a despertar y comprender que muchas veces es manipulada por intereses ideológicos.

Él advirtió sobre el peligro de proyectos que, bajo el financiamiento de figuras como George Soros, buscan debilitar los pilares fundamentales de nuestra sociedad: la familia, la fe, la unidad y el sistema de libre mercado. Todo ello con el objetivo de fomentar una dependencia excesiva hacia un “gobierno para todos”, en el cual unos pocos decidan por la mayoría.

Su ejemplo nos inspira a mantenernos firmes, a pensar con espíritu crítico y a valorar la libertad como un don irrenunciable. Recordarlo es también un llamado a fortalecer nuestras convicciones, a proteger lo que nos une y a luchar con esperanza por un futuro en el que la juventud sea protagonista de su propio destino.

¡Hasta la próxima semana!

Daniel Rutois

Motivador financiero & Negociador
www.hispanoexitoso.com

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